Jueves, 13 Agosto 2015 18:09

Soria sabe lo que hace; nosotros, también

Canariasahora.

A José Ignacio Wert no pareció importarle mucho que su nombre y el de su esposa, Monserrat Gomendio, aparecieran en una noticia de Canarias Ahora y de Eldiario.es junto al de José Manuel Soria, ministro de Industria, Energía y Turismo de España, localizado de vacaciones en la República Dominicana, disfrutando de las excelencias de un hotel propiedad del mismo grupo que posee el Volcán, en Lanzarote, declarado ilegal por la justicia española y el elegido estos últimos tres años por el líder del PP canario para pasar una parte de sus vacaciones estivales. No hubo reacción airada del ex ministro de Cultura, hoy disfrutando de una canonjía como representante de España en la OCDE, con sede en París, al menos de momento. Al que le sentó a cuerno quemado fue al otro veraneante, José Manuel Soria, que montó en cólera cuando se enteró de la publicación del texto y cuando notó que con él se reabrían viejos fantasmas de su paso por la política isleña, cuando se vanagloriaba de viajar en jets privados de empresarios que sobre él influían alegando que lo mismo hacía Zapatero, a la sazón presidente del Gobierno. Hemos publicado, como es nuestra obligación, la versión de José Manuel Soria, la segunda que formalmente nos ha llegado, versión que intentamos recabar de él o de sus servicios de prensa la tarde noche del domingo sin éxito. Ahí quedarán para la posteridad sus matizaciones concretas y, cómo no, la amenaza urbi et orbi de que se querellará contra todo aquel o todo aquella que continúe manteniendo que estuvo en el hotel Breathless Punta Cana Resort & Spa en calidad de invitado de su propietario, Enrique Martinón, durante siete días. Algunas de sus matizaciones requieren un análisis en profundidad que haremos a continuación. Por deferencia a nuestros lectores estamos obligados a explicarles por qué llegamos a esta historia y por qué la hemos contado así. Luego, por aplicar un método comprensible, analizaremos la reacción de Soria en sus tres fases, primero, el comunicado in voce de su adjunto al director de su gabinete; segundo, su comunicado formal a todos los medios, y tercero, la amenaza personalizada de querella. Vamos allá.

Invitados “por la propiedad”

Desde el pasado viernes, personas que se encontraban en la República Dominicana refirieron a periodistas de Eldiario la presencia en el lugar de José Manuel Soria y de José Ignacio Wert con sus respectivas esposas. No hablaban de haberlos visto a principios de mes, como recogía este lunes el comunicado del Grupo Martinón, propietario del hotel, sino a lo largo de esta pasada semana, entre el 3 y el 8 de agosto. Pusimos entonces en marcha un protocolo de averiguación que básicamente consistió en localizar el lugar donde pudiera encontrarse Soria. Fuentes del PP de Canarias aseguraron a este periódico que estaba en Madrid y que allí estaría hasta el domingo, fecha en que tenía previsto regresar al hotel Volcán, de Lanzarote, al que lleva acudiendo cada verano desde 2012. La información la proporcionó una fuente bastante fiable del PP canario que, evidentemente, o no conocía el lugar exacto donde estaba Soria o nos quería engañar para que no continuáramos investigando. Transcurridos unos días casi estamos por avalar la tesis de que había sido mal informado para proteger el viaje de su jefe al Caribe. El caso es que con esa información defectuosa abortamos la búsqueda de Soria en la República Dominicana, hasta que los testigos presenciales volvieron a insistir el sábado y, sobre todo, el domingo, con informaciones muy precisas de dónde se encontraban los ilustres visitantes en aquellos momentos. Así que retomamos la búsqueda por los hoteles donde previsiblemente podrían alojarse Wert y Soria. Por supuesto que elegimos como primera opción el Breathless Punta Cana por resultar el más lujoso del Grupo Martinón y el último inaugurado, por cierto con la presencia del mismísimo José Manuel Soria, que lució hasta una guayabera para la ocasión. A ese hotel llamamos y preguntamos tanto por él como por José Ignacio Wert, hasta que nos lograron confirmar que ambos habían estado hasta este pasado domingo allí alojados, uno con una reserva formal (Soria) y el otro con su reserva dentro de la de su ex colega de Consejo de Ministros. Por supuesto que preguntamos si se encontraban bajo la modalidad de invitados del señor Martinón, a lo que se nos respondió en dos ocasiones que sí. No podemos saber si pagaron una factura o dos; si lo hicieron en metálico (como Soria dice que acostumbra a hacer) o con tarjeta de crédito; si se les extendió una factura por dos días o por cinco, o si se les aplicó un precio de mediopensionista o ningún precio. Nada de eso hemos conjeturado porque ningún dato en ese sentido hemos podido confirmar. Sólo sabemos que una fuente creíble del hotel sostuvo en dos ocasiones que los Wert y los Soria estaban allí como invitados. En el argot, “invitados por la propiedad”.

Dos noches o seis, según se mire

Para los expertos en viajes reservamos las divagaciones acerca de lo razonable que puede parecer que un matrimonio –como sostiene Soria- se desplace ocho horas con cuarenta minutos (desde Madrid) hasta Punta Cana para pernoctar allí dos noches. O, en aplicación de otra teoría admisible, que el matrimonio esté una semana en la República Dominicana y cambie al menos una vez de hotel. Porque lo que tenemos confirmado por fuentes del Gobierno del país es que Soria estuvo una semana en la isla. Así lo recoge un comunicado oficial del Ministerio de Turismo publicado por la prensa local, como resaltábamos este lunes cuando ofrecimos nuestra primera entrega. Por ser lo más favorables a la posición del ministro, nos encontramos con un matrimonio que vuela al Caribe para pernoctar una noche en un hotel y otras cuatro en otro. Vale, un poco marciano, pero vale. También podemos abrazar la tesis de que la factura que habría pagado el presidente del PP canario se corresponda con la estancia de dos días en el Breathless Punta Cana, que no es precisamente barato, y que haya disfrutado en realidad de seis noches hasta completar los siete días que su colega dominicano dice que estuvo allí. De ese modo, tendría en su mano un comprobante de pago suficiente para acallar bocas y querellarse contra periodistas al modo que ya hizo con los recibos falsos que presentó ante el juzgado para defenderse de las noticias que lo colocaban como inquilino de gorra en el chalet del empresario Javier Esquivel (ver el entretenido caso Chalet). Lo que nos escama es la postura de Wert y del Grupo Martinón negando con rotundidad la presencia del ex ministro de Cultura en la isla y, más concretamente, en el hotel. Soria en un principio se limitó a transmitir telefónicamente desde su gabinete que “no coincidió con el señor Wert” durante su estancia en el lujoso establecimiento. Pero en su comunicado posterior se desentendió de la cuestión por completo, dejando que fuera la cadena hotelera y el propio Wert, en una breve alocución con la agencia EFE, quienes abordaran la cuestión. A Wert lo sitúan en la isla testigos presenciales que llaman a ElDiario, y en el hotel, la fuente consultada por este periódico telefónicamente. Si en un principio, tras deletrearle el apellido, esa fuente afirmaba que allí no le figuraba nadie llamado así, tras la petición de buscarlo dentro de la reserva de José Manuel Soria, Wert apareció. Y su nombre volvió a ser mencionado al ser informado el periodista de que tanto un matrimonio como el otro habían abandonado ya su hotel. Cosas que pasan.

Comunicado in voce con amenaza

A pesar de nuestros infructuosos intentos del domingo, no conseguimos conectar ni con Soria ni con nadie de su equipo para recibir su versión antes de publicad la noticia de sus vacaciones caribeñas. Como saben, la pieza se publicó en abierto a las siete de la mañana y no fue hasta casi las 13.00 cuando un portavoz ministerial, en este caso el adjunto al director del gabinete del ministro, Víctor Moreno, quien pidió una rectificación del periódico. Lo hizo verbalmente a pesar de nuestra insistencia en que enviara por correo sus exigencias de rectificación, con la garantía de que serían satisfechas. Moreno dijo que sólo estaba autorizado a leer las tres reclamaciones, y así lo hizo. 1) El ministro Soria no estuvo siete días en el hotel, pero no hubo precisión –a pesar de reclamarse- sobre el tiempo de su estancia; 2) Soria paga todos sus gastos, y en este caso lo hizo con tarjeta, y 3) durante su estancia allí no coincidió con José Ignacio Wert y su esposa. Las tres exigencias se completaron con una advertencia clara de que si no era publicada la rectificación se procedería por el cauce previsto en Derecho. Una hora después, el mismo portavoz anunció que habría comunicado oficial en los términos que ya conocen, con mención expresa al autor de la noticia, Carlos Sosa, y amenazas nada veladas de querellas sin fin. Las mismas amenazas se reprodujeron ya avanzada la tarde por parte de uno de los abogados de Soria cuando ya hacía horas que la versión de su cliente estaba publicada y difundida por las redes sociales. Una sacudida muy portentosa debió producirse en las capas altas de la atmósfera gubernamental para provocar una reacción tan airada como la de José Manuel Soria ante una noticia que no es otra cosa que una repetición de su comportamiento tradicional. Él sabrá por qué actúa así. Nosotros también sabemos cómo actuar.

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