Martes, 11 Febrero 2020 16:25

«No pido un palacio, solo dormir bajo un techo»

Canarias7.

Juana Rodríguez lleva meses en la calle y ahora pasa las noches, sin pegar ojo por miedo a que le roben, en la estación de guaguas. «Hace 15 días me pusieron una navaja en el cuello», desvela.

Juana Rodríguez ya no sabe que más hacer. Todos los días acude a Servicios Sociales en busca de una solución que no llega. También se pasa por el Ayuntamiento, a ver si el alcalde tiene alguna respuesta. No entiende tanto desamparo. Lleva meses viviendo en la calle, con sus cosas desperdigadas a cargo de vecinos y sin poder dormir. Tiene el cuerpo lleno de moretones de las caídas que ha sufrido fruto de los desvanecimientos por el cansancio. «El médico me dice que como siga sin descansar puedo morir», explica sobre un destino que, con lo desesperada que está, no descarta. «Me he intentado suicidar porque no puedo más», explica con lágrimas en los ojos.

A Juana era común verla junto a su perrito, con muleta en mano, andando por Los Llanos y por San Juan. Ahora, ante las amenazas de que le quiten el animal por las sospechas de que no está recibiendo los cuidado que necesita, tiene a su mascota con una familia. Pero el aquí el problema es ella. «En Servicios Sociales se pasan la pelota y no me resuelven nada», se queja esta sin techo cansada de escuchar que están estudiando su caso.

Al principio el problema se encontraba en su mascota. Porque Rodríguez, con la relación rota con su familia, solo tenía a su perro, que lo considera como un hijo. «Las residencias y los pisos de acogida que me ofrecían no dejaban entrar animales y yo prefería esperar por una casa en la calle que separarme de mi perrito», explica. Lo hacía porque pensaba que no tardaría en aparecer una solución. Entonces se quedaba a dormir en el Parque de San Juan, e incluso llegó a subir Cuatro Puertas para pasar allí la noche. Pero se sucedieron las semanas y Juana tuvo que separarse de su fiel amigo para que ambos pudieran sobrevivir.

Por ello, y después de tanto tiempo, no entiende cuál es ahora el impedimento. «Cáritas me decían que me iban a llamar, pero a mi el teléfono no me ha sonado. Me prometen cosas y a la hora de la verdad nunca cumplen», asegura con indignación una mujer que, encima, cuenta con un 40% de discapacidad. «Tuve un accidente en el trabajo y desde entonces no tengo sensibilidad en el pie izquierdo», detalla sobre su penosa y humillante situación. «No pido un palacio, solo un techo bajo el que dormir», concluye esta teldense agotada y a punto de claudicar si no le buscan una solución urgente.

Noches de hipotermia
El invierno es lo más duro para Juana Rodríguez. Se acurruca como puede con una manta, pero el frío que pasa cada noche hace que odie cada puesta de sol. Además, con la oscuridad aparece el peligro. Hace 15 días, cuando el cansancio pudo con ella, la despertaron tres individuos en la estación de guaguas de Telde, que es donde pasa ahora las noches. «Me pusieron una navaja en el cuello y me robaron lo poco que tenía», rememora sobre una experiencia traumática que le hace pasar las noches en vela.

 

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.