Miércoles, 09 Octubre 2019 18:27

Los guardias civiles niegan una agresión en un club de alterne

Canarias7.

La Audiencia Provincial juzga a dos agentes por su relación con una presunta agresión en un local de Morro Jable, así como a un sargento por supuestamente no permitir poner la denuncia. También se intenta esclarecer si un médico se negó a facilitar un parte de lesiones al denunciante.

La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas se desplazo ayer a dependencias judiciales de Majada Marcial, en Puerto del Rosario, para juzgar a tres guardias civiles y un médico de cara a esclarecer la presunta agresión denunciada por un ciudadano de origen marroquí en un club de alterne de Morro Jable en horas de la noche del día 6 de agosto de 2014. Según el escrito del Ministerio Público, la víctima, de iniciales A. E., se hallaba en el citado recinto cuando un agente de la Guardia Civil, de iniciales J. P. G.V., le habría inmovilizado sujetándole los brazos por detrás del cuerpo, mientras otro agente del mismo cuerpo, de iniciales S. H. B., le habría golpeado con un objeto de cristal en la ceja y en el labio.

Como resultado de la presunta agresión, al denunciante le habrían causado «lesiones consistentes en heridas en la ceja y en el labio que precisaron tratamiento médico para su sanidad consistente en sutura de tres puntos, tardando en curar doce días, de los cuales siete fueron impeditivos para sus ocupaciones habituales, quedando como secuela un prejuicio estético ligero por cicatriz de la herida suturada valorado en un punto», según precisa el escrito del Ministerio Público.

Los guardias civiles que habrían estado implicados en la presunta agresión, S. H. B. y J. P. G. V., reconocieron haber estado en el citado recinto la noche de los hechos objeto de investigación, si bien negaron tajantemente haber participado en agresión alguna contra el denunciante, un ciudadano de origen marroquí. S. B. H. explicó que el denunciante «estaba bebido, como solía estar, y molestando a las chicas». El otro agente, J. P. G. V., explicó que, aunque no conocía al denunciante de nada y nunca ha cruzado ni una sola palabra con el mismo, recordaba que el susodicho «llegó borracho y el señor de la barra lo cogió y lo puso en la calle».

En el juicio también se trata de esclarecer si I. M. R., sargento de la Guardia Civil en aquel momento en el cuartel de Morro Jable, puso alguna clase de impedimento para que, en fecha del 15 de agosto de 2014, el citado ciudadano de origen marroquí pudiera interponer una denuncia por agresión contra los dos agentes presuntamente implicados en los hechos objeto de investigación. Según explicó I. M. R., fue instado por otro agente a acudir al cuartel porque un individuo, conocido como Cara cortada y a quien no había visto nunca, quería presentar una denuncia por agresión contra dos agentes. Sin embargo, cuando se entrevistó con el mismo, este le aclaró que no quería presentar ninguna denuncia y que estaba allí porque «tenía miedo a represalias» de agentes de la Guardia Civil porque en el cuartel de Morro Jable «han pasado muchas cosas». I. M. R. dio a entender que la «animadversión» de otro agente del cuerpo podría estar detrás de supuestas presiones ejercidas sobre A. D. para que este presentara una denuncia contra los agentes. Asimismo, negó que en ningún momento impidiera tramitar denuncia alguna y que, según su información, A. D. «estaba en el club aquella noche y el dueño lo echó porque estaba molestando».

La Fiscalía también acusa al médico que la madrugada del 6 de agosto de 2014 estaba de guardia en el centro de salud de Morro Jable por presuntamente haberse negado a facilitar un parte de lesiones a A. D. El médico, de iniciales R. L. P. S., negó tal acusación y aseguró que A. D. llegó con una herida incisa en la frente y un moretón en la boca: «Me dijo que había sido una pelea, no una agresión, y no pidió parte de lesión ni ese día ni posteriormente».

Por su parte, A. D. declaró, a través de videoconferencia, que había sido agredido por un guardia civil, sujetado por otro y expulsado del local por un tercero, sin que interviniera el dueño del club. También declaró que informó al médico de que había sido agredido por un agente y que se negó a hacerle un parte de lesiones porque estaba amenazado por la Guardia Civil. Asimismo, declaró que había intentado poner denuncia contra los agentes en el cuartel sin éxito.

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.