Jueves, 24 Diciembre 2015 11:53

El caos se apodera de La Oliva por la bicefalia en la alcaldía

Canarias 7.

Nada hace entrar en razón al 'Marqués'. Ni la sentencia judicial de inhabilitación, ni el mandato de la Junta Electoral, ni los amigos que le recomiendan que pare ya. Varias denuncias por «usurpación de funciones» se han presentado contra él. Falta sacarlo a rastras de la alcaldía, y no anda lejos que ocurra.

Como si la realidad no fuera con él, entra en el despacho de alcaldía, se sienta en el sillón que ocupó 25 años y se pone a firmar decretos y dar órdenes. Para los empleados municipales, aunque conocen su temperamento, ir a trabajar es hoy un infierno.

Este miércoles Arroyo fue a una notaría de Corralejo para cerrar una gestión de Suministros de Agua de La Oliva, pero su firma no era válida. Arroyo entró en cólera -nadie le reconoce como alcalde- y se dirigió al Consistorio, donde no escatimó gritos hasta contra la pared. A la secretaria municipal y a la letrada, por no ceder a sus designios, las echó del despacho entre alaridos y terminaron llorando de impotencia. El espectáculo fue «bochornoso», señalan los testigos.

Pero lo peor es que el Consistorio está «totalmente paralizado» para resolver trámites, explican desde la institución. Sacarse un simple certificado de residencia es misión imposible: «no está claro si debe firmarlo el alcalde en funciones, Pedro Amador, o el autoproclamado Arroyo».

Amador ordenó ayer a la Policía Local que desalojara a Arroyo, pero no actuó en espera de que la delegación del gobierno u otras fuentes autorizadas confirmen quién es el alcalde. Mientras, siguen su curso las denuncias de Votemos La Oliva y del propio Amador contra Arroyo «por usurpación de funciones».

Cada 'alcalde' convoca su propio pleno. Pedro Amador, alcalde en funciones y compañero de partido de Arroyo, ha convocado un pleno extraordinario y urgente que se avecina movidito para este sábado 26 de diciembre. En el mismo tomará posesión el número seis del PPmajo, Rafael Benítez, cuya credencial remitida por la Junta Electoral está en la secretaría municipal desde el 17 de diciembre y que será quien sustituya a Arroyo. El histórico político majorero, sobre el que pesa una inhabilitación para cargo público de nueve años, dice así adiós a su carrera política en La Oliva; tampoco debe olvidarse que Arroyo es consejero del Cabildo y que también ese es un cargo público. En el mismo pleno del sábado se elegirá al nuevo alcalde, que será el que más votos obtenga. Quién saldrá es aún una incógnita.

Por otra parte, y en su línea de avanzar sin freno hacia el dislate, Arroyo ha intentado convocar su propio pleno para el día 4 de enero, si bien nadie parece tener muy claro con qué objetivo. Al menos los concejales de Votemos La Oliva y PSOE han dicho que en ningún caso asistirían, porque no reconocen a Arroyo como alcalde y porque nada de lo que él haga tiene valor legal alguno.

Pérdida de inversiones. Según CC, «La Oliva está a punto de perder 1’5 millones de euros si antes del día 31 no se aprueban las cuentas de 2014». Se trata de una cantidad del Fondo de Financiación Municipal para costear servicios públicos.

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