Viernes, 18 Diciembre 2015 12:23

El futuro incierto de Saray

Canarias 7.

Cuando Saray Rodríguez Umpiérrez no recibió este año la ayuda del Gobierno de Canarias para la dependencia, se sintió «abandonada y sin saber qué iba a ser mañana de mí». Universitaria majorera de cuarto de Arquitectura, depende del dinero para ir a clase y desenvolverse en casa. Fuentes de la Consejería de Empleo y Políticas Sociales del Ejecutivo autónomo sostienen que la estudiante recibe la ayuda a la dependencia que le corresponde, pero que no puede concederle la subvención especial que demanda porque no le va a dar un trato privilegiado.

O estudiando cuarto de Arquitectura o en Polonia de Erasmus debería estar haciendo Saray Rodríguez Umpiérrez (Puerto del Rosario, 1991). Al no recibir este curso 2015-2016 ninguna ayuda del Gobierno de Canarias, se encuentra simplemente sin futuro, como ella misma pensó en un primer momento tras la denegación. Desde 2009-2010, cuando inició sus estudios superiores en la ULPGC, la subvención autonómica le permitió asistir a clase y manejarse en las tareas diarias a pesar de la malformación genética que le afecta a las piernas y los brazos.

La estudiante de Arquitectura de 24 años no sabe exactamente la cuantía de la ayuda del Ejecutivo autonómico, que en los primeros años fue de carácter especial y en los últimos salió de los fondos de la dependencia que gestiona la Consejería de Políticas Sociales. «El dinero ni lo veo. Va directamente a una empresa que paga a las chicas que me ayudan a ir a clase y en casa». Por su enfermedad, apenas camina cien metros y luego tiene que ayudarse de una silla de ruedas. Gracias a una prótesis, puede escribir y dibujar.

Sin Erasmus. Al no tener ayuda del Gobierno de Canarias, no solo no ha podido continuar sus estudios de Arquitectura, tampoco irse de Erasmus a Polonia, donde debería haber estado desde septiembre. «Lo consulté todo antes de tramitar esta beca europea que luego me concedieron, hice las maletas y me quedé esperando».

A la vista del Erasmus, también renunció a la plaza en un apartamento adaptado de la residencia de la ULPGC situada en el campus universitario. Y ahora se encuentra también sin un lugar donde residir, viviendo de okupa en casa de unos amigos, como ella misma lo describe. Las dudas sobre su futuro también se ciernen sobre este curso porque está matriculada y hasta el 26 de febrero tiene de plazo para renunciar a las asignaturas y perder -sí o no- definitivamente un curso, «aunque yo sé que terminar la carrera en seis años en un mito».

La pérdida de su ayuda del Gobierno no es solo personal, «políticamente es un paso atrás: nos van a dejar a medio camino en la integración de la dependencia».

"No trato de privilegio a nadie". Fuentes de la Consejería de Políticas Sociales, aclaran que Saray está integrada en la Ley de Dependencia y que se le da la ayuda correspondiente. Pero no la ayuda especial y diferenciada que había solicitado «y que no recibe nadie en Canarias. No podemos dar trato de privilegio ni a ella, ni a nadie».

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