Miércoles, 09 Diciembre 2015 12:21

La hija de Hsas tenía un secreto

Canarias 7.

En la calle Maxorata de Morro Jable se respira el cercano mar y una tranquilidad que se rompió en la madrugada del martes, en torno a las 4.30 horas, cuando la Policía Nacional registró el segundo piso del número 17 y detuvo a la mayor de las tres hijas de Hsas. Acusada presuntamente de pertenecer a la organización terrorista Dáesh o Estado Islámico (EI), otros aires bien distintos debió respirar a la vista de que el Ministerio del Interior le atribuye a la joven estudiante de 19 años su pertenencia a una cédula «altamente profesionalizada», la difusión «masiva» de material con imágenes de ejecuciones cometidas por Dáesh y de que, por su grado de formación e implicación en EI, estaba «en condiciones de cometer eventuales atentados».

La hija de Hsas se despidió el viernes de su compañera de residencia escolar en Puerto del Rosario con un «hasta el miércoles», cuando se retoman las clases tras el puente. Hsas, encargado de la limpieza de las piscinas en un hotel de Morro Jable y residente en Fuerteventura desde hace unos 20 años, se encargaba cada lunes de llevar a la hija y a su amiga a la guagua que las trasladaría hasta la capital majorera, donde cursan el mismo ciclo formativo. El regreso a la residencia escolar se adelantó a este martes a mediodía, cuando la joven presenció durante unos 40 minutos el registro de sus pertenencias ya en calidad de detenida y con las manos atadas.

Aunque todos los vecinos se muestran sorprendidos de la operación policial que terminó a las 9.50 horas de este martes, a ninguno se le escapó que los agentes secretos vigilaban la calle desde hace dos semanas.

La única incógnita era por qué lo hacían. Unos apuntaban a una redada antidrogas, otros ni les importaba. Ninguno imaginaba que el blanco de las investigaciones era la joven de 19 años a la que solo veían salir solo con sus padres y con sus dos hermanas pequeñas, sin novio conocido.

A pesar de que la tranquilidad había vuelto a la calle y de que las noticias de la televisión lo desmentían en la voz de un ministro, los vecinos de la presunta yihadista repetían «es una niña muy buena» y que procede de una familia todavía más intachable. «Todo esto es una locura» resumía una mujer íntima de la familia.
La locura terminó ayer, en torno a las 13.00 horas, con el traslado de la joven a Madrid donde declarará ante el Juzgado nº 6 de la Audiencia Nacional.

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